280. Gastos y culpas

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“El que compra lo superfluo, pronto tendrá que vender lo necesario”

Benjamin Franklin

Hoy en día, irse de tiendas, es para mucha gente una vía de escape, relajación o incluso terapéutica.

Nuestro cerebro, segrega dopamina,al ver algo que te gusta, desear comprarlo y adquirirlo, hace que y si es una sensación placentera, sube tu estado de ánimo y te sientes más feliz.

Por más austeros que seamos, ir de compras es una satisfacción.

Aunque en algunos, tal vez demasiados, casos puede que luego nos sintamos culpables

Gastamos dinero cuando nos sentimos mal

Por un lado tenemos que por diversas circunstancias de la vida no nos encontramos bien con nosotros mismos. Por ejemplo:

  • Demasiado estrés o demasiado trabajo
  • Un enfado con nuestra pareja o alguien cercano
  • Por sentirse atrapado en una vida rutinaria, aburrida o poco plena
  • Por baja autoestima
  • Por cientos de razones más

A todos nos pasa que acabamos comprando cosas para sentir esa emoción a la hora de comprar. Algunas personas le pasa poco a poco con compras pequeñas. Otras lo hacen con compras más puntuales pero más grandes.

A las chicas les suele pasar con ropa, complementos y cosas de casa y a los chicos con tecnología, deportes o vehículos.  

Gastamos dinero y luego nos sentimos mal

En algunos casos descubrimos que al rato esta emoción ya ha pasado y luego nos sentimos mal. En otras ocasiones son compras más impulsivas y luego nos arrepentimos de la compra.

Son dos situaciones diferentes. Pero con muchas cosas en común. Incluso en ocaciones nos sentimos mal antes de comprar y necesitamos “ese chute” para sentirnos bien. Pero pasado el subidón luego nos volvemos a sentir mal o incluso peor.

Vamos a profundizar un poco más. Pero ya te puedes dar cuenta que estamos en cierta medida secuestrados por nuestro cerebro o en otras palabras, tenemos una especie adicción. 

El dinero es una gran fuente de estrés

Lo curioso es que en muchos casos nuestra situación financiera es mejor o mucho mejor que lo era hace 5 ó 10 años.

La culpa por cuestiones financieras puede ser un obstáculo para conseguir tus metas.

Te puedes sentir mal por gastar en un nuevo teléfono. Puedes sentirte mal por conseguir tus objetivos y que cada vez te vaya mejor financieramente.

Muchas personas que van alcanzando metas, sienten la envidia de sus familiares o amigos con problemas financieros.

Otras personas se sienten culpables por tomar una mala decisión, como comprar una casa o realizar una inversión que resulta ser un error.

La culpabilidad financiera puede desarrollarse por varios motivos.

Puede provenir de la mentalidad que desarrollaste de niño, teniendo éxito de adulto y sintiéndote mal al ver familiares teniendo dificultades financieras.

También puede que estés pasando una mala racha económica y financiera y te sientas culpable por tener que recurrir a ayudas del estado para subsistir.

Te sientes culpable porque te va bien. Te sientes culpable si te va mal

En resumen tanto si te va bien, como si te va mal. Esos sentimientos de culpa pueden estar ahí.

  • Porque te va mejor que tu familia
  • Porque te va mal
  • Porque has comprado algo que no necesitas
  • Porque no te sientes satisfecho con la vida y lo gestionas a golpe de tarjeta de crédito.

La sociedad actual y los gastos

La publicidad y la sociedad actual nos engañan para que pensemos que la felicidad se consigue a través del consumo. Se asocia la felicidad con el dinero. El Tener sobre el Ser.

Esto puede llevar a mucha gente a un sobre endeudamiento, provocando estrés financiero.

El estrés financiero (ocasionado por gastos que no necesitamos) nos puede afectar gravemente en:

  • la resolución de problemas,
  • la concentración,
  • la planificación y 
  • el control de los impulsos

Y este estrés nos lleva a tomar malas decisiones.

Vamos que entramos en una espiral de gastos y problemas cada vez mayor.

Te sientes mal; gastas. Gastas y te sientes mal. Empiezas a gastar un dinero que no tienes y te sientes peor. 

La semana pasada estaba hablando con un compañero, que me contaba como el confinamiento había salvado su matrimonio y la relación con su hijo. Tras 2 semanas en casa empezó a sentirse feliz y mucho mejor de lo que había estado en años. Haberse liberado del estrés laboral y del consumismo le hizo volver a encontrarse bien. También se sentía un poco culpable de lo bien que estaba y lo mal que lo estaban pasando otras personas, pero eso ya es otro tema. 

gastos y culpas

Identifica por que te sientes culpable

A algunas personas estas culpas del día a día las intentan apagar con gastos. Otras lo hacen de formas mucho peores, con alcohol, drogas o violencia.

Pero de ninguna de las formas se puede solucionar estos problemas. 

Lo primero es identificar esa culpabilidad, te puedes sentir culpable por la propia situación financiera o por las emociones que sientes en la propia situación.

Lo segundo es separar las emociones. No mezclar los sentimientos.

En muchos casos es solo cuestión de pararse un momento antes de tomar ciertas decisiones.

Parece que es fácil pero no lo es. 

Algunos trucos para evitar los gastos culpables

Te dejo algunos trucos para evitar caer en gastos culpables:

Quieres lo que quieras comprar, espera. A la lista de la compra

Antes de realizar cualquier gasto lo ideal es esperar unos cuantos días. Es decidir la compra un día y esperar al menos 24 horas para realizar esta compra. Si es posible 1 semana.

Puedes anotarlo en un lugar bien visible. Por ejemplo en el frigorífico. Si pasado una semana sigues queriendo esas botas nuevas, ese teléfono o lo que sea. Adelante, compralo.

Te garantizo que a más de la mitad de las cosas no las vas a llegar a comprar nunca. Entrenando esta técnica cada vez vas a ser más consciente de los gastos y de tus necesidades.

Y si alguna vez, sucumbes a la tentación no te preocupes. Un mal momento lo tiene cualquiera.

Yo sin ir más lejos, la semana pasada le compré a mi hijo un móvil que era demasiado para él y unas cosas para casa que realmente no necesitaba. 

Presupuesto

Entiende el presupuesto como realmente es. 

Los humanos somos muy buenos elaborando planes. Pero luego es muy complicado llevarlos a cabo. Las cosas del día a día nos desvían del camino. No solo es que nos desviamos del camino sino que tenemos tentaciones. Los vendedores, los expertos en marketing (los buenos, los de verdad) conocen el comportamiento humano y saben que hacer para que acabes cayendo.

Nuestra mejor arma, el presupuesto. Cuando estás solo sin el ruido de las ventas. Eres responsable de tus decisiones puedes hacer el presupuesto que realmente quieres

 Y no el que un buen vendedor, una buena campaña de marketing o simplemente que estás más cansado y tienes la defensa baja, acabes comprando algo que realmente no te va hacer la vida más feliz. 

Aprende de marketing, de ventas y negociación

Sé que es una de las asignaturas que tengo más descuidadas. Pero conocer un poco mejor los trucos de ventas, poder identificarlos te evitará caer en algunos. Y en general tendrás muchas mejores armas con las que defenderte.

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