Controlas tu dinero… pero no disfrutas nada: el error invisible que te frena

¿Tienes dinero ahorrado y no sabes qué hacer con él?

Leer un artículo más no lo va a decidir por ti. Lo que cambia algo es que alguien mire tu caso concreto: cuánto tienes, qué deudas, qué quieres hacer con ello.

Diez minutos, gratis y sin compromiso. Me cuentas tu situación y te digo con franqueza si te puedo ayudar y cómo. Si no te puedo ayudar, también te lo digo.

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Está es la transcripción del podcast de hoy:

¿Tienes tus cuentas bajo control, ahorras cada mes… pero aun así sientes que no puedes disfrutar del dinero sin culpa? 

Es un problema más común de lo que parece: personas con buena salud financiera que, por miedo a ‘descontrolarse’, caen en una mentalidad de escasez constante. 

¿El resultado? 

Mucho ahorro… pero cero disfrute. 

Y a la larga, eso también tiene un coste: frustración, ansiedad y decisiones impulsivas que luego se lamentan.»


Hace poco hablé con Javier, 39 años, autónomo, con más de 50.000 € ahorrados, vivienda propia y sin deudas. 

Pero no se permitía ni salir a cenar sin sentir que estaba ‘rompiendo el plan’. En una sesión de 45 minutos le propuse lo que yo llamo el ‘presupuesto emocional’:

  • ✅ 80% de sus ingresos para el bloque de gastos habituales (comida, vivienda, desplazamientos,…), la parte del ahorro/inversión y la formación
  •  ✅ 10% para gastos espontáneos (viajes, caprichos, experiencias).
  • ✅ 10% para objetivos emocionales: cenas con su pareja, regalar sin remordimientos.

Repito: El plan era el 20% de sus ingresos para gastos que podemos llamar caprichos. Aunque en este caso era más bien, emociones y experiencias. 

Le expliqué que tener un plan también incluye disfrutar con intención, y que el dinero bien gestionado no es solo para el futuro, también para el presente.


Javier me escribió hace poco:

‘Finalmente he aceptado tener un presupuesto para lo que es “vivir” no es del 20%, apenas se acerca al 10%. Estamos saliendo a cenar a lugares muy interesantes 1 vez al mes y también hacemos algún que otro pequeño viaje’. 

Solo eso ya cambia tu relación con el dinero.

Y no perdió el control: sino que incluso mantuvo su ahorro, porque al reducir la ansiedad, dejó de tener gastos por rebote emocional.

Si tú también sientes que aunque tus finanzas van bien, no consigues relajarte ni disfrutar, eso también es una forma de perder.

Y cuanto más tiempo pasa, más fuerte se vuelve esa tensión.

¡Hasta la próxima!

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